Características del maiz




Emoliente y protector de la mucosa intestinal: el maíz y su harina, gracias a su total carencia de gluten, resultan de gran utilidad para quienes padecen celiaquía, y en general, para menores que sufren mala absorción intestinal o diarreas crónicas.
El maíz relentiza la actividad de la glándula tiroides, y por lo tanto frena el metabolismo.

Se recomienda a los hipertiroideos y a los convalecientes, anémicos y desnutridos, como reconstituyente.
Reducción del colesterol: el aceite que se extrae del germen de maíz es muy rico en ácidos grasos insaturados, por lo que conviene a quienes tienen exceso de colesterol en la sangre.

Externamente, la harina de maíz se aplica en cataplasmas calientes sobre los riñones en caso de cólico renal, así como sobre la vejiga urinaria en caso de cistitis.
Tienen propiedades cardiotónicas y bajan la presión arterial.
Se administra en forma de infusión a razón de 5 gr. de producto seco por cada taza de agua, tomando una taza en días alternos.
Diurético. 

El maíz aumenta la eliminación de orina, reduce el nivel de azúcar en la sangre, aumenta la secreción biliar y previene la aparición de cálculos en el aparato urinario.

Se usa tradicionalmente para favorecer la eliminación urinaria de líquidos en caso de infecciones urinarias, para prevenir la formación de litiasis y como coadyuvante en el tratamiento del sobrepeso.


Tópicamente: eccemas secos, ictiosis, psoriasis, sequedad cutánea, distrofia de la mucosa vaginal.

Precauciones: Los estilos de maíz, por su marcado efecto diurético, están des- aconsejados para quienes padecen de hipertrofia de la próstata.

Cólico nefrítico

Se pone a hervir dos cucharadas de la seda del maíz, se cuela y se pone azúcar al gusto. Se toma una taza en ayunas y sirve para calmar el dolor y expulsar la arena de la orina. 



¿Que hacer cuando no puedes dormir?

Si alguna vez ha sufrido de ella, usted sabe que el insomnio puede ser aterradora. Le pegan, y no se puede ver el final de la misma. Un...